Ricardo es convencido por su prima para instalarse en una casa abandonada y evitar que la misma sea tomada. Invita a compartir su estadia a su viejo amigo de escuela, el "Pollo" a los que se suman Walter y el Chiquidos personajes que conoce circunstancialmente. Estos tres marginales le brindarán experiencias nuevas e irresistibles. Esta es la historia de la iniciación de Ricardo en un mundo totalmente desconocido por él plagado de drogas, abusos y delitos.

sábado, 1 de junio de 2013

El tunel de los huesos

Un ex Okupas, Jorge Sesán (Miguelito), trabajó es ésta película del año 2011, en el papel del periodista. 


Sinopsis

Un grupo de periodistas ansiosos rodea al vocero de la policía. Siete presos de alta peligrosidad se han escapado de una de las cárceles más vigiladas de la ciudad cavando un túnel por debajo de los muros y se han perdido en la noche completamente desnudos. 

Solo la boca del túnel, disimulada por unas chapas que la tapan al descuido, es testigo del desconcierto de policías y periodistas. Uno de los reporteros, sin embargo, recibe esa misma noche una extraña llamada en la redacción del periódico donde trabaja.  

viernes, 1 de marzo de 2013

Ana Celentano (Clara) en Sin retorno

La ex Okupas, Ana Celentano, conocida como "Clara", la prima de Ricardo, participó de la película Sin retorno, dirigida por Miguel Cohan, en el año 2010. Fue parte de un elenco de grandes actores: Leonardo Sbaraglia, Federico Luppi, Martín Slipak, Luis Machín, Bárbara Goenaga, entre otros.


Les dejamos la sinopsis:
Un joven ciclista muere atropellado por un automóvil. El culpable huye sin dejar rastro. Pero el padre de la víctima, con el apoyo der los medios de comunicación, exige que se encuentre al responsable y se haga justicia. 
Una serie de hechos fortuitos y unos magistrados contaminados por la opinión pública harán que un hombre inocente se siente en el banquillo de los acusados.

miércoles, 20 de febrero de 2013

viernes, 15 de febrero de 2013

El pacto


Ricardo: Y trae más ladrillos asi tapamos ahi.
Peralta: ¿Ahora mismo queres cerrar?... Yo mañana mismo me puedo ocupar del asunto...
Ricardo: Si vos te ocupás mañana, pasado te tengo durmiendo en casa.
Peralta: De ninguna manera. El pacto que hicim
os fue por ésta habitación, y nosotros vamos a respetar ese pacto, porque somos gente de palabra nosotros. ¿Verdad qué si?
Morales: Eh si... Nosotros hacemos la palabra y la cumplimos.

martes, 5 de febrero de 2013

El Pollo hoy no vino

Diego Alonso ya no quiere hablar de Okupas. Tampoco quiere ser simplemente el negro grandote con voz ronca y aspecto de marginal. Pero mucho menos un personaje de los clásicos que circulan por la fama. 
 
 
Lo analiza en los papeles que le dan a Facundo Arana, en cómo hizo Cárceles, en cómo Graña le copió una idea, en los egos en la tele y en el lobby de hacer bien su trabajo. Todas trompadas de un tipo que hace boxeo y que se pelea constantemente con la vida.


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jueves, 24 de enero de 2013

martes, 22 de enero de 2013

Acá caiste con gente buena

- Che gordo veni que hay un pibe acá, amigo del Pollo
- ¿De quién? 
- Del Pollo, del gallinero. 


- Hola, ¿Qué tal? 
- Sentate vieja, que acá no hacen falta modales eh, acá caiste con gente buena loco, no te persigas. 
- ¿Asi qué sos un amigo del Pollo vos? 
- Si, del colegio que nos conocemos. 
- Qué mal gusto que tiene el Pollo para elegir amigos ¿Eh?. 
- No Gordo no bardees, no te persigas loco, esta bardeando nomás el chabón.

lunes, 21 de enero de 2013

Rodrigo de la Serna, de "Okupas" al cine

Nota  21 de marzo de 2001

Para Rodrigo de la Serna, "Gallito ciego" es una película especial. Esta producción, escrita y dirigida por Santiago Carlos Oves, marca su debut protagónico en cine. Pero, además, está ligada con otro singular momento de su vida: en pleno rodaje recibió la noticia de su futura paternidad. 
 

La primera hija del actor y de Erika Rivas -que también trabaja en el film- nació hace cuatro meses, cuando su papá terminaba de hacer "Okupas", la impactante y lograda miniserie de Canal 7. Ahora, con el papel de padre ya estrenado, De la Serna aguarda otro estreno, el de "Gallito ciego", que se producirá mañana. "Cuando me convocaron para este papel me sedujo la posibilidad de tener una responsabilidad grande en una película. Pero también me atrajeron el elenco (además de Rivas, Gustavo Garzón, Héctor Bidonde y Aída Luz, entre otros) y la historia. Trabajar con Oves y con ese equipo fue una buena experiencia. Aprendí mucho", cuenta De la Serna, que antes había filmado "El mismo amor, la misma lluvia", a las órdenes de Juan José Campanella. 

En el largometraje de Oves, el actor de 24 años personifica a Facundo, un joven recién egresado del colegio secundario, que sale a buscar trabajo y termina siendo víctima de un "gallito ciego" (el término proviene de la jerga policial y alude a quien cae inocentemente en una trampa delictiva). "A los 18 años este pibe se topa con una realidad durísima. Porque se da cuenta de que tiene que laburar y no puede seguir estudiando. A eso se suma su situación afectiva, porque no sabe cómo abordar a la chica que le gusta. De modo que son cuestiones complicadas para un chico de su edad. Y después de mucho buscar consigue un empleo que termina involucrándolo en una estafa", anticipa De la Serna durante la entrevista con La Nación

-Socialmente, ¿hay similitudes entre este personaje y Goyo, el que hacías en "Campeones"?
-El personaje de "Campeones" era un delirante total. No creo que tenga mucho que ver con Facundo. Aquél era de una clase social media, tirando a alta, venido a menos. Y éste pertenece a la clase media rasa. En ese sentido, tal vez esté más cerca del que hice en "Okupas", pero son diferentes personalidades. 

-¿"Campeones" marcó un punto de inflexión en tu carrera?
-Antes actué en otro programa que también fue muy popular, "Naranja y media". Pero, evidentemente, Goyo tuvo más repercusión. Fue un trabajo que vio mucha gente y que el público reconoce. En la calle me siguen diciendo "chau, Goyo". 

-Después hiciste "Okupas". ¿Cómo fue esa experiencia?
-Ahí me tocó un personaje muy distinto. Ricardo era un chico que se acercaba cada vez más a la marginalidad como salida y respuesta a su situación personal. Elegía ese lugar, pero, ¿qué otra cosa podría haber hecho en una situación dura como la suya? De todos modos, para mi gusto, Ricardo era un poco tonto. 

-¿Por qué?
-Porque no se dio cuenta de la situación en la que se estaba metiendo. Por el simple hecho de vivir, de curtirse y de controlar, terminó mandándose un par de cosas feas. 

-¿Creés que con estos trabajos estás hablando sobre los jóvenes de tu generación?
-Siento que hablo de la realidad de un joven de mi generación, no de la de todos. Yo estoy interpretando a una persona como me piden que lo haga el guión y el director. Por supuesto, uno mete sus cosas. Tal vez si fuera dramaturgo o guionista... Pero un actor se dedica a interpretar los personajes que le proponen. Yo todavía no sé cómo es mi generación, debe de haber varios prototipos de ella. Obviamente, tengo mis ideas sobre la realidad, no desconozco que hay muchos jóvenes sin horizonte y a la deriva. Es una realidad que se pone cada vez peor. 

-¿Tuviste que pelear mucho para conseguir tu primer trabajo?
-Tuve mucha suerte. Empecé a meterme con el tema del teatro a los 13 años, en un taller con el que hicimos varias obras. Terminé la secundaria y ya estaba trabajando en teatro. Me llamaron para un casting, quedé y ahí empecé en televisión. Por supuesto que me sacrifiqué mucho en los trabajos que hacía. Esto era y es mi vida. Pero eso no me impide observar lo que está pasando, y muchas de esas cosas se ven en "Gallito ciego".

domingo, 20 de enero de 2013

Dos actores entre la realidad y la ficción

Nota - 25 noviembre 2000

O son muy buenos actores o se interpretan bien a sí mismos en ese retrato de la marginalidad que presenta el programa de TV "Okupas", una historia verídica tanto por los hechos en los que se inspira como por la forma de llevarlos a la pantalla, con una estética más cercana al cine y hablada en un lenguaje directo para el caso, sin atenuantes.


Esa fue la hipótesis inicial de buena parte de los televidentes ante el trabajo de los actores que forman parte de este hallazgo de la TV argentina y en el canal estatal, un programa que todos los miércoles, a las 23, entrega a la pantalla una porción de realidad en el formato de ficción.
De la banda de los cuatro personajes que ocupan esa casa vieja del barrio de Congreso, La Nación entrevistó a los dos protagonistas, el actor Rodrigo de la Serna y el debutante Diego Alonso Gómez, dos candidatos a quedar encasillados en el futuro por sus buenas interpretaciones de Ricardo y El Pollo.
En "Okupas", Ricardo (Rodrigo de la Serna) deja las comodidades de la casa de su abuela ante la propuesta de su prima de cuidar -a cambio de algo de plata y para él, de libertad- un caserón siempre habitado por gente sin techo, y que ahora vuelven a ocupar él y sus amigos. Dejó de estudiar medicina, no sabe muy bien qué hacer, aunque sí siente el deseo irrefrenable de querer probar todo aquello que, antes, el control y la corrección le impedían.

De heladerías y de castings

El Pollo (Diego Alonso Gómez), más familiarizado con la marginalidad, lo protege como si fuera su hermano menor. Pero El Pollo pasa de todo. Dejó las drogas, también la casa de su mamá, y en su deambular abandonó también un lugar que compartía con otras personas en un departamento del Docke (las viviendas del Fonavi, en Dock Sud) para irse a la "nueva casa" de Ricardo y sus amigos, Chiqui, de profesiones varias (Franco Tirri), y Walter, paseador de perros (Ariel Staltari). Diego llega a la casa de Rodrigo, en Villa del Parque, con Chuninga, una perra negra que apenas salta del auto se instala en medio de la entrevista. Enmarcada en una piel bien morena, Diego -como El Pollo en la ficción- clava su mirada como una estocada insensible; su voz cascada le da más aspereza a ese carácter seco, serio pero no acartonado. Son las cinco de la tarde y Rodrigo (casado con la actriz Erica Rivas y papá reciente) lo recibe con un mate, medio dormido. Es que ambos terminaron de grabar "Okupas" a las ocho de la mañana.
Cuando se bajan de la ficción, la relación entre Rodrigo y Diego se invierte. El Pollo -como ya lo llaman por la calle a Diego Alonso Gómez, que acaba de debutar como actor a los 28 años- siente un gran respeto ante la experiencia de su compañero de trabajo. Es que Rodrigo de la Serna, de 24, si bien se encuentra ante su primer protagónico, ya es una cara conocida de la TV por sus participaciones en "Naranja y media", "Campeones", "Calientes" y en esa otra perla de la TV que fue "Son o se hacen".
Una de las premisas del director de "Okupas", el joven Bruno Stagnaro, fue convocar a caras no muy conocidas, y hasta expresó su predilección por personas que se interpretaran a sí mismas en esa ficción marginal a la que iban a darle forma. "Yo creo que tiene que ver con esa tendencia que se está dando en el cine y en la TV de mostrar las cosas tal cual son, sin disfrazarlas -explica Rodrigo-. De todos modos, me hizo muy bien saber que Bruno pensó en mí para este personaje, que es muy rico desde la interpretación, que es serio, grave. Ya estaba acostumbrado a hacer personajes más en j..., cómicos." Diego agrega: "Es un programa raro de ver, que te cuenta una historia que puede estar sucediendo en la esquina de tu casa. Creo que no se hubiera podido armar este proyecto con un grupo de actores conocidos. Filmar en la calle es muy complicado, incluso ya se nos hace difícil con Rodrigo, porque en medio de una escena la gente lo saluda o lo para para decirle cosas..." "Esperá un programa más y vas a ver cómo te saludan a vos...", le responde Rodrigo.
El descubrimiento de El Pollo llegó a través de un casting "durísimo", según él recuerda, al que se presentaron "trescientas, cuatrocientas, no sé cuántas personas. Y cuando quedamos dos, estuvimos casi un mes haciendo prueba de cámaras". El otro en cuestión era Jorge Sesán, el rubio de "Pizza, birra, faso", que se va a integrar al programa en los próximos capítulos.
"Así que ahora estamos todos contentos. Pero era dificilísimo, porque Rodrigo y los otros dos actores tenían que probar cada escena conmigo y con Jorge. Y nosotros sabíamos que uno de los dos iba a quedar afuera."
Para poder hacer "Okupas", Diego Alonso Gómez dejó parte de su trabajo en las dos heladerías que posee en Ramos Mejía. "Pero igual yo soy el que levanta las persianas todas las mañanas, el que saca los bancos a la vereda, prepara los helados... Atiendo y todo. Lo bueno del trabajo de heladero, que dura siete meses al año, es que me deja tiempo para poder estudiar cine (en la escuela de Eliseo Subiela) y de filmar cortos. Incluso, ya filmé con un amigo un largometraje, "Natural". A veces, también trabajo como técnico electrónico. Pero como actor nunca lo había hecho."
Rodrigo de la Serna sabe ya en qué devienen las tiras de televisión después de un tiempo de estar en pantalla. Que se estiran hasta la eternidad, en cuyo transcurso todo es posible, hasta las historias más inverosímiles. "Justamente, lo que también me interesó de la propuesta de "Okupas" fue su duración: sólo once capítulos y listo, que no iba a ser estirado ni tendríamos que apelar a otros recursos para hacer la historia más atractiva. La historia de "Okupas" ya está escrita desde el comienzo."

La escuela de la calle

Amante del cine, Diego rescata el tratamiento cinematográfico que se realiza sobre "Okupas". "Generalmente, todo en TV se resuelve con un plano, contraplano y a la bolsa. En "Okupas", como el equipo está formado por gente de cine, cada escena no se termina en un planito corto. Stagnaro está en todos los detalles, lo cual es también agotador. Al principio, yo pensaba que hacer una pasada caminando iba a ser muy fácil, pero no; hacemos diez pasadas, porque toda la imagen está muy trabajada."
Los escenarios que más frecuentan los personajes de "Okupas" son el frente de la casa en Congreso, los interiores de una casona en San Fernando y en las torres del Docke y, por supuesto, la calle. "También probamos una manera de filmar: a veces, desde una camioneta nos dejaban en una esquina, ellos se iban, al rato nos llamaban por teléfono y nos decían: "En cinco minutos pasamos, estén listos". Y pasaban con la cámara y registraban la situación sin que nadie, en la calle, percibiera que nos estaban filmando", cuenta Diego.
Antes de eso, para que los actores comenzaran a conectarse con el ambiente de sus personajes, Bruno Stagnaro propuso unos ensayos bastante particulares. "Salíamos a pedir monedas en la esquina de Corrientes y Uruguay, en donde hay tres bancos -cuenta Rodrigo de la Serna-. Una vez vino la policía, porque teníamos una cara de delincuentes... Es curioso, cuando pedís en la calle nadie te mira mucho a los ojos. Pero un tipo me preguntó: "¿Vos no sos de la televisión?" Y yo le dije: "La p..., ¿de qué televisión me hablás? ¿Tenés o no tenés una moneda?" Un flaco llegó a darme una de un peso... tal vez se sentiría muy culpable por algo."
Lorena García

La prueba del rating

Desde que impulsó su nuevo perfil, el Canal 7 no sólo comenzó a generar rating desde su pantalla, sino que también creó dos nuevos productos que, además de obtener buenos números a la hora del encendido, ya entraron en esa curiosa e inestable categoría de "programa de culto". Si el novedoso "Todo x 2 pesos" vivió sus semanas de gloria (hace tres meses), cuando se erigió como el programa más visto del canal estatal, hoy le toca el turno a "Okupas", también producido por Ideas del Sur, de Marcelo Tinelli, que hace quince días alcanzó los 5 puntos (el miércoles último hizo unos nada despreciables 4 puntos).
Este programa que dirige Bruno Stagnaro el próximo miércoles entregará su capítulo sexto. Pero la curva ascendente del rating parece ser inversamente proporcional al desenlace que tendrán las vidas de los personajes de "Okupas". Hace quince días, el programa comenzó a internarse en los infiernos, precisamente desde el capítulo "Mascapito" (juego de palabras que en una escena del programa parte de la referencia a "el más capo", y desde su diminutivo alude en lenguaje vulgar a lo sexual. "Y, sí... el programa te deja mal. Y mi personaje va a empezar a transitar estas cosas... Sí, va a ser triste", admite De la Serna. En esa emisión, el personaje de Ricardo estuvo a punto de ser violado por un grupo de marginales, tras lo cual El Pollo resultó herido. Esa escena se filmó en el llamado Docke, de Avellaneda, con una crudeza en la imagen, física y verbal, pocas veces presente en la TV argentina. "Para esa escena que en pantalla dura unos cinco minutos estuvimos tres días trabajando. Fue muy difícil conseguir ese clima", cuenta De la Serna.

sábado, 19 de enero de 2013

Un marginal con matices diferentes

Entrevista a Ariel Staltari | Walter de Okupas

  • 27.09.2011 | Por Pablo Saracino
"En mi vida pasé por momentos duros, como con alguna enfermedad y otras desgracias que he tenido, y momentos muy felices como los de ahora. La vida siempre te compensa, y el único que ubica las cosas en su lugar es el tiempo”, asegura Ariel Staltari con la serenidad de quien cayó muchas veces, pero supo levantarse muchas más.



Hace poco más de diez años se reponía de una leucemia, que lo había mantenido postrado durante meses, y debutaba como actor con un protagónico en Okupas . Estuvo en la cima, pero el ciclo terminó y tuvo que volver a la lucha. “Yo sabía que había que transitar un camino inverso, y llevarlo a la práctica fue duro”, reconoce.

Entonces empezaron los pequeños papeles, los bolos, las participaciones especiales. En la mayoría de los casos, interpretando personajes signados por la esencia marginal de aquel Walter de Okupas . Así llegó a Luis, el marido de “La Pochi”, en El puntero (miércoles a las 23, por El Trece). “Dentro de lo marginal, este personaje me permitió mostrar un color diferente – explica-, un tipo sumiso, laburante, con muy baja autoestima, con proyectos de vida que siempre son a muy corto plazo”. Esta noche será su última aparición en el unitario. El final de Luis, adelanta, marcará uno de los momentos más emotivos del ciclo.
“Uno se nutre laburando en un elenco tan prestigioso -comenta-. Cerca de un referente como (Julio) Chávez, que elogió mi trabajo: eso es algo que no voy a olvidar nunca. Es una de las cosas más lindas que me llevo del programa”. Sostiene, además, que no teme ser encasillado: “No me molesta interpretar a un marginal. Lo que me molesta es entrar a hacer de marginal por un capítulo. Mientras me den un tiempo para desarrollar mi personaje, no tengo problema. Para mí es un placer trabajar como actor. Siempre”.
Cuando no tuvo espacio para “mostrar otra faceta, otra paleta de colores”, Staltari se lo generó. “Tengo un poder de autogestión buenísimo, porque la vida me forzó a ser así”, confiesa. Y entonces compró los derechos de la obra La última letra y, en 2008, debutó en teatro como productor y actor con un unipersonal. Algo parecido a lo que hará junto a su amigo Gonzalo Heredia, quien asumirá por primera vez el rol de productor teatral.
“El proyecto es un sueño que teníamos con Gonzalo, desde las épocas duras, cuando compartíamos casa y ni siquiera nos alcanzaba para comer”, cuenta Ariel. “Nos conocimos en una tira, en 2003. Alquilábamos una casa que pagábamos gracias a las fiestas que organizábamos los sábados, a las que se accedía por contraseña. Mientras, filmábamos todo lo que pasaba a nuestro alrededor, soñando con algún día producir nuestros propios proyectos. Y, gracias a Dios, la vida nos puso hoy en un lugar donde empezamos a cumplir ese sueño”.
Si bien los dos amigos no se vieron durante un tiempo, los volvió a reunir el hecho de haber sido, ambos, padres primerizos (Ariel está casado con Gabriela y tiene a Valentino, de 9 meses). “Los dos estamos más afianzados en nuestro laburo y eso nos da oxígeno para arriesgar en otras cosas. Quizá hace diez años no hubiésemos logrado hacer un Pinter. Hoy sí, hoy sentimos que podemos sentarnos a trabajar con seriedad”.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Los cuatro fantásticos

"Nuestro secreto es que somos tipos creíbles"


Durante el 2000, Okupas se convirtió en un programa de culto. Ganó tres premios Martín Fierro, y esta temporada Canal 7 decidió reponerlo. ¿Resultado? El rating se duplicó: con siete puntos, es lo más visto de la emisora estatal. Aquí, los protagonistas cuentan cómo fue participar de la apuesta más arriesgada de la televisión argentina.


Ricardo, el Pollo, Walter y el Chiqui son un póquer de desgracias, cuatro excluidos, cuatro desheredados sin rumbo en una ciudad que puede devorarlos en cada esquina. Son un puñado de fieras sueltas a la espera de que un puazo o una bala policial los arran que del mundo. Son cuatro desengañados. Son cuatro okupas. 
Rodrigo de la Serna, Diego Alonso, Ariel Staltari y Franco Tirri son, en cambio, los cuatro actores que le pusieron la piel y el alma a los desdichados que imaginó Bruno Stagnaro, guionista, director y padre de la criatura. Todos, personas y personajes, son parte de un mismo fenómeno: Okupas… o cuando la televisión se pone feroz.

Fue el lunes 7 de mayo cuando la industria de la tevé le dio al proyecto su mejor bienvenida otorgándole tres Martín Fierro: Diego Alonso se consagró como la revelación de la pantalla chica en el 2000. Bruno Stagnaro fue considerado por Aptra como el mejor director. Y Okupas obtuvo la estatuilla en el rubro programa unitario. Es el resultado de una buena idea, bien hecha. Nada más simple. Ni más lógico.

Tirri:
-La noche de los Martín Fierro estaba ahí arriba recibiendo la estatuilla, mirando cómo todos comían, y crucé la mirada con la de Susana Giménez. ¿Entendés de lo que estoy hablando? Yo arriba, ella abajo, y mirándome… algo estaba patas para arriba.


-Canal 7 repuso el ciclo y está midiendo el doble que en la puesta original. 
Staltari: -Hay mucha gente que no lo pudo ver el año pasado y escuchó que estaba bueno, entonces aprovecha ahora. El último marcó algo de siete puntos y medio...
De la Serna: -¡Eh...! ¿De verdad? No sabía.
Tirri: -Debe ser por los Martín Fierro...
De la Serna: -Nosotros trabajamos muy duro en esto. Está bueno que tenga tanta llegada.
Tirri: -Es una consecuencia de lo que produjimos. Cuando Bruno nos dio a leer los guiones nos dimos cuenta de que estábamos frente a una obra de arte. Después se dio una combinación muy especial entre todo el equipo. Y el mérito del casting, que fue importantísimo.
Alonso: -El que lo vio la temporada anterior lo quiere volver a ver…

-¿Qué tan lejos está cada uno de su personaje?

Rodrigo: -Ricardo era un chico aburrido, de clase media, que no tenía los conocimientos que él creía necesitar y entonces salió a buscarlos. Yo ni tengo la ignorancia que tenía Ricardo ni me tiraría a la pileta de una manera tan arriesgada como lo hace este chico.
Staltari: -Bueno, Walter tiene mi cuerpo, pero mi diferencia está en sus actitudes. Quizá soy como él, un pibe de barrio, pero su filosofía no va conmigo porque es pedante, soberbio...
De la Serna: -¡Ejem...! (risas)
Staltari: -En serio… soy todo lo contrario. Una coincidencia podría ser que Walter canalizaba todo por la música y yo soy músico. Toco la batería. Con el grupo estamos por grabar un disco.
Tirri: -El Chiqui es mucho más bueno que yo. En realidad creo que en el último capítulo lo matan para que sea canonizado en el Vaticano: San Chiqui. Es también más ingenuo. La historia de vida del Chiqui tampoco tiene que ver con la mía, porque es huérfano, criado en una parroquia, medio mendigo. Yo, en cambio, soy un bacán. Si tuviera que sobrevivir como el Chiqui, moriría a los dos o tres días.
Alonso: -Bueno, yo llego tarde a todos lados, me tiran de los h… en todos lados... el Pollo no es así. El Pollo es un tipo duro.
-Alguna vez dijiste que conocías de cerca el submundo...
Alonso: -…Como lo conocés vos, como lo puede conocer cualquiera… ¿Fuiste a la cancha alguna vez?
-Sí.
Alonso: -¿Y no sentiste olor a porro?
-Sí.
Alonso: -Bueno, yo también. Tengo la vida de cualquiera. Bueno… como la de cualquiera, no. Franco, acabamos de saber, es un bacán.


-La fiereza en la mirada del Pollo fue una de las claves del éxito de tu personaje. ¿Cómo la compusiste?
Alonso:
-Espejo, mucho espejo. Desde chiquito que me pongo enfrente y saco gestos, miradas... Cuando llegué al casting y lo vi a Rodrigo, casi me c… encima. Tenía que laburar con él, que lo había visto mil veces, que todo lo que había hecho me encantaba… Pensá que los otros tres son actores y yo de teatro nada. Yo estudié dirección de cine.


-¿Cómo hacer ficción sumergiéndose en la realidad más cruda?
Staltari:
-Como experiencia, fue extraordinaria. Pensá que una forma de ensayar era salir a pedir monedas por la calle.
De la Serna: -Una vez grabamos una escena con armas donde yo salía corriendo. En la carrera pasé por al lado de un patrullero… un patrullero de verdad, con policías de verdad que estaban de guardia. Nadie había avisado en la comisaría que íbamos a estar rodando, y cuando los canas me vieron casi me dan la voz de alto. Por suerte en seguida vieron las cámaras, que si no…
Alonso: -Eramos creíbles. En realidad, si nos mirás bien, nosotros cuatro podríamos ser amigos del barrio de toda la vida.

Alejandro Seselovsky | Fotos: Jorge Luengo | Nota: Revista Gente

jueves, 6 de septiembre de 2012

Chiqui no murió

Es y será en Franco Tirri. Persona y personaje se okupan mutuamente. NosDigital se encontró con uno de los protagonistas de la serie de Bruno Stagnaro que marcó una época y a más de una generación. Como diría El Chiqui en una de las tantas escenas memorables: “No hay nada que sea ni absolutamente malo, ni absolutamente bueno”.


Un personaje de culto de una serie de culto, El Chiqui de Okupas es en el mundo real Franco Tirri, un tipo bastante parecido al de la serie, sencillo, colgado, ocurrente, con una gracia particular, una risa que da risa y la vida al límite.
Franco Tirri y El Chiqui viven en el mismo cuerpo desde el 2001, desde que Franco no ha podido despegarse del todo de su personaje – por algo de eso estamos acá-, y su personaje tampoco de él. Quiero decir: ese Franco actor que vimos en la serie tiene mucho de este Chiqui que no ha seguido su carrera actoral y se gana la vida alquilando una cámara de fotos, le gusta dormir hasta tarde y dice que busca su destino “como Peter Fonda en Easy Ryder”. Comentario muy Chiqui, verán.
Siguiendo esta línea comparativa bastante básica, puede decirse que conocimos a Franco a través de Okupas y que hoy es la misma persona-personaje diez años y varias noches después. Ya no ocupa casas ni anda de gira por Quilmes; vive en el departamento de su madre y sale a lugares más cercanos.
Arrastra hasta la puerta el andar perdido y esa ternura que irradiaba en la serie, saluda amable a unas viejas que van saliendo, se disculpa dos veces por quedarse dormido para el horario pactado de la entrevista, nos hace entrar, ceba unos mates y ya en las primeras charlas sella todas estas impresiones prejuiciosas que estoy haciendo: “Sí, mi personaje tenía mucho que ver conmigo”.
Sobre el resto, es decir, sobre Franco, Franco no tiene mucho para decir. Pero cuando habla de El Chiqui la lengua se le suelta contando una anécdota y de pronto parece despertarse aunque se haya levantado veinte minutos antes, literalmente.
Pero esos son detalles en la vida de este border tierno, vivir de noche o vivir de día, porque tiene condimentos que lo hacen distinto a cualquier institución, a cualquier programación, que lo hacen cualquier cosa, condimentos como la razón misma de su dormida: ayer vio a su hermano después de un tiempo.
Nota: su hermano es Rómulo Tirri, más conocido como Nino Dolce.


Otras singularidades como la música que me recibió en el contestador en los primeros contactos, cuando nadie atendía el teléfono, una música judía puesta por su madre judía y él, cuando logré comunicarme, que me cuenta que es budista y que su hermano Rómulo es onanista y su padre, tano. “Una familia muy normal”, definida por él mismo.
Y por qué no seguir, ya planteada la garantía de la básica igualdad entre persona-personaje, con la primera respuesta a lo que no fue una pregunta de entrevista sino, por lo que vinimos aquí, el disparador de una charla: “…el jueves pasado fui al cumpleaños del Negro Pablo, de Dante (Mastropierro), en la Boca. Yo fui para allá… Él no siguió mucho su carrera actoral… Y me fui para el cumple, estaba buenísimo, estaba el padre del Dante que tiene como 87 años… decía ‘en el año 87, yo jugué en Boca’, decía, ‘la pelota era de papel en ese momento’… El viejo era una risa, así, increíble, un personaje… Daban ganas de filmarlo… de hacer algo con él”.
(Las respuestas son literales de la oralidad de Franco y, a riesgo de pausar la lectura, decidí mantenerlas para respetar la identidad de su lenguaje).
Franco vuelve una y otra vez sobre sus percepciones cinematográficas: es que le faltó solo la tesis para recibirse de director en la Fundación Universidad del Cine (FUC), que no hizo, básicamente, por paja. Su explicación, para ajusticiar la interpretación: “…me pedían un trabajo escrito viste… y era como…”

¿Medio tedioso?
Sí, o sea, me puse varias veces a hacerlo y yo decía “fah, yo estudié cine, quiero filmar algo… hacer algo audiovisual…”

¿Y lo hiciste?
No, no porque no… o sea, tampoco fui y planteé “voy a hacer este video para la tesis”, qué se yo… Todo es un presupuesto también. Tampoco la peleé demasiado la del video, pero hubiese estado bueno…
No para la tesis pero sí ha grabado cortometrajes, ayudado y  actuado en producciones de sus compañeros, y no tiene el título pero sí una anécdota imperdible que grafica que no le hace falta: “Bueno, con Trapero hacíamos la escenografía y el vestuario… En realidad yo hacía las maquetas y la nota era para los dos… jaja”.
Franco se egresó de la FUC en la camada de Pablo Trapero, con quien se continuó viendo hasta hace unos años, la misma de Gustavo Corrado (Garúa, El armario), Juan Taratuto (No sos vos, soy yo, ¿Quién dice que es fácil? y Un novio para mi mujer, y la serie televisiva Ciega a citas), Juan Ulises Rosell (El descanso,  Mejor Película Argentina en el BAFICI 2001), Andrés Tambornino (S.O.S Ex, co-director de El descanso), Rodrigo Moreno (El custodio) y “un montón de gente que hizo por lo menos uno o dos largometrajes”.
Otro de los compañeritos de Franco era Matías Stagnaro, hijo del conocido director Juan Bautista Stagnaro y hermano de Bruno, co-director de Piza, birra y faso junto a Adrián Caetano, y director de Okupas.
Por esa amistad es que llegó Franco a la serie: “yo a la casa de Bruno y de Matías iba desde que empecé la facu, hace más de 20 años… Los conocía a los dos, filmamos cosas juntos, incluso Bruno actuó en un corto que era de Matías, era uno de los protagonistas… Porque Bruno podía actuar, podía dirigir, podía escribir, puede hacer millones de cosas muy bien; puede hacer música muy bien… de todo”.


¿Vos eras, te considerabas actor?
No, ni mucho menos, jaja. Más que nada surgió ahí porque me hizo la propuesta de que, bueno, había un personaje que tenía mucho que ver conmigo y… bueno, me dijo si lo quería hacer, me dijo “léete el primer capítulo de la serie a ver qué te parece”. Lo leí, me encantó y le dije “bueno, dale, quiero hacerlo, ¿qué hay que hacer?”, “no, ya está”.

¿En qué sentido te sentís identificado con El Chiqui?
Me siento identificado por ahí con una estética, con una forma de mostrar las cosas, así… (¿Te di mate a vos? Perdón) Me siento muy identificado con Bruno, con su manera de producir, de realizar cosas… Me gusta mucho lo que hace, me gusta que se mezcle la ficción con la realidad, me gusta que haya cosas que sean documentales, que surjan en el momento, que el escenario sea la calle, que sea con luz natural, que haya sonido directo, que se rescaten las cosas que hayan pasado en el momento… Igualmente, lo que fue Okupas y su forma de filmar (cámara en mano, sonido directo, luz natural y todo eso), fue una cosa que no sé si Bruno en este momento seguiría adelante con ese tipo de propuesta… En realida, fue medio como un ciclo que se completó a partir de Pizza, birra y faso, de la primera peli en que estaba ese proyecto, ese tipo de planteo…

¿Te había gustado PBF?
Sí, pero era como que tenía esa sensación de que faltaba un ajustecito de tuerca ahí, y que lo dio sobradamente a través de Okupas.

¿Sobre qué lo decís? ¿En la prolijidad de algunas cuestiones técnicas o en el relato?
En que el relato era mucho más redondo, todo como que cerraba por todos lados…
Dijimos: a Franco le gusta hablar de cine, y esto que confiesa que “le gustaría ser director y guionista”, se nota.
Pero también se enciende cuando le preguntamos sobre escenas de la serie, sobre cómo se llevaba con las personas detrás del personaje, y ahí salta por ejemplo la anécdota del cumpleaños de El Negro Pablo, ahora completada:

¿Dante es actor?
No, no, él es de ahí de la villa de Quilmes en verdad, después se fue a vivir a la Boca a un conventillo. Y nada, fue un chabón con una historia de vida muy grosa, estuvo preso, después salió, dejó toda la delincuencia… La mujer puso un comedor infantil en la Boca (Pancitas llenas, corazones contentos, que hoy mantiene una puja por recursos con el Gobierno de la Ciudad) y él trabaja en el INDEC.

¿En cuál de esos momentos hizo Okupas?
Y creo que después que salió de la cárcel… creo que fue después. Sí, seguro, jaja. Y yo pegué onda con él. En la serie me caía muy bien, teníamos muy buena onda. Pero en realidad lo empecé a ver hace muy poquito, lo volví a encontrar por Facebook… y bueno, todo bien.

¿Dante tiene Facebook?
Por el hijo en verdad, “Wimbo”, se llama Dante también, jaja…

¿No fue ninguno de los pibes actores de Okupas?
Fui yo, fui yo, me llamó la mujer… Me dijo que le iban a hacer un cumple sorpresa y, bueno, me mandé para allá.
Como el compás del jazz que suena de fondo, como el mate, como el siamés que está reconociendo a la visita, como el sueño que parece agarrarle al Chiqui cada tanto, la charla va y viene.
Se hace difícil construir una lógica que vaya hilando los temas, las preguntas, las respuestas, se hace denso el momento de recoger el guante del periodista y devolverle al Chiqui un golpe redondo, uno que le sacuda el mentón y lo despierte de una vez por todas.
Franco permanece inmutable respondiendo amablemente cualquier pregunta, como puede, con la memoria que tenga a mano y la gracia que le pinte. Pero es inimputable a la hora de juzgarlo por su intensidad mediática: Franco no daba una entrevista hace años. Y eso ya es mucho decir.
Entonces sigamos… seguimos por algunas de esos recuerdos que lo entusiasman y lo aventuran de nuevo en el mundo y en el tiempo en que fue feliz.

¿Cómo se fue gestando Okupas, formando el equipo, conociéndose entre los actores?
No sé si fue el primer casting, pero en uno de los primeros castings yo empecé a hacer las listas, los listados de la información de la gente que se iba probando…Y bueno, así fue como vino Ariel (Staltari, más identificable como “Walter”), vino Diego (Alonso, El Pollo, que luego terminaría ganando un Oscar como actor revelación)…

¿Ellos fueron a probarse por su cuenta?
Ariel creo que sí, que le habían pasado la info de que estaban los castings. Diego era alumno de guión del padre de Bruno (Juan Bautista Stagnaro, conocido director de cine, autor de Casas de fuego – 2005- y guionista de Camila, film nominado al Oscar, entre otras) en la escuela de Suviela (Eliseo Subiela, mítico director argentino). Y el padre le dijo “mirá, tengo uno que creo que te va a ir muy bien para El Pollo”, y lo mandó. Después, bueno, Rodrigo (de la Serna) fue un poco de común acuerdo entre Ideas del Sur y Bruno, que se lo convocó a él… Y después, bueno, El Negro Pablo fue de un montón de gente que trajo la producción de la villa, así de la Boca o no me acuerdo dónde estaban viviendo; y Bruno les planteó la situación de la casi-violación del “Doke”. En ese momento, el que iba a hacer de Rodrigo era un pibe que no iba a ser el definitivo, pero bueno, se veía a los fines de cumplir con ese rol en esa escena. Y el pibe, qué se yo… fue una escena muy angustiante para todos. Muy fuerte. El pibe se puso a llorar, estaba re angustiado el pibe, no podía para de llorar… Y Dante le dijo “ah, pero yo pensé que estabas actuando”, y bueno…

Ahí se transformó Dante en El Negro Pablo
Sí, él, el hermano también… No el que está en la serie, ese es Sergio Podeley (actor, participó en Verano del 98, 099 Central, Botineras, entra otras series), el que hacía de mulo de El Negro Pablo, jaja… Al hermano creo que le dice “Gordo”, el que discute con él… que en la escena del Doke le dice a Rodrigo, “¿vos sos amigo del Pollo?”, le dice sí, y le dice “qué mal gusto tiene el Pollo para elegir amigos”, algo así, jajaja.

¿Esa escena estaba guionada, por ejemplo, o daban rienda suelta a la improvisación?
Esa escena estaba bastante guionada, sí. Pero también si había cosas que surgían en el momento Bruno las incorporaba.


¿Cómo fue filmar, meterse ahí en el Doke?
Teníamos como la protección de una gente de ahí del Doke que saltaba por nosotros si pasaba cualquier cosa… y bueno, dentro de todo no pasó tanto por suerte… pero algunas cosas sí pasaron…

¿Qué pasó?
Pasó que, nada, nos tiraron unos tachos de luz, una gente que venía de laburar así a la noche, re-borrachos… Después hubo una pelea de dos minas con cuchillos; nosotros no lo vimos. Una tenía sida y se garchó al hijo de la otra, lo contagió y se agarraron a los cuchillos delante de la asistente de producción… la asistente estaba llorando, un momento fuerte… Y después queríamos ir a grabar a la Isla Maciel, que ahí no sé si no había nadie pero bueno, ni bien entraron le afanaron un celular, o dos celulares. No filmamos nada en la Isla Maciel, jaja. Ya nos queríamos meter en cualquier lado…

¿Con quién pegaste onda de ahí de los actores?
Con Dante, con Ariel bastante, sí… Pero hace un tiempito que no lo veo pero sí, con Ariel pegué bastante onda. Con Rodrigo y con Diego no tanto.

Pero estaba todo bien
Sí. No, sí, estaba todo bien. Durante la serie sí pegamos onda, salíamos… más al principio que los más bardo de los cuatro éramos Diego y yo así… en cuanto a consumo y esas cosas…

Y salían juntos
Ahá, sí, sí

¿La pasaban bien filmando?
Sí, sí, en general sí. Había momentos que eran más difíciles, que había que estar muchas horas… El último día fue de 26 horas…

¿La última escena?
Sí. Fue todo una continuación. En realidad llegar de El Doke y lo que era mi muerte, todo ensangrentado, de ahí ir para Ezeiza y filmar el entierro. No sé que se había filmado previamente a eso pero sí, fue todo una escena larga…

¿Estaban apurados por temas de producción?
Eh… Y sí, o sea por cuestiones de que la serie se estaba emitiendo y que cuando dieron el último capítulo, mientras estaban emitiendo los dos primeros bloques Bruno estaba editando los dos segundos bloques… Sí, no había tiempo para nada…
No había tiempo en aquél 2000 y fines del 1999 en que fue grabándose la serie. Una idea primero de Bruno Stagnaro como una vuelta de rosca más (citando al Chiqui) a su primera película Pizza, birra y faso que, desde la crítica, los premios, pero sobre todo desde la estética, la calidad y el bajo presupuesto, dieron un impulso a la industria cinematográfica argentina y a una mirada y camada de directores conocida como “el nuevo cine argentino”.
El concepto fue atrapado al vuelo por un productor de Ideas del Sur e hizo a Okupas verse en Canal 7 durante el 2000, y re-emitirse los dos años consecutivos.
(En esas re-emisiones, los actores como Franco cobraron $125 por capítulo).
Las consecuencias de las políticas neoliberales, el derecho a una vivienda digna, la problemática socio-espacial en general, el barrio de Congreso como uno de sus exponentes,  el sinrumbo de los jóvenes como Ricardo, su camino hacia el lumpenaje o a una vida vagabunda son todos temas que Okupas fue bordeando de una u otra manera, capítulo tras capítulo, personaje por personaje, pintando una realidad insoportable.
Por supuesto lo crudo, las actuaciones, el realismo y el costumbrismo que irradiaba la serie y no sólo de ese relato “redondo”, como lo define El Chiqui. Con él estábamos antes de esta detención merecida en el hito que marcó el combo Pizza, birra y faso y Okupas, una parada obligada si es que nunca está de más poner un culto a la altura del presente.

¿Y después de Okupas qué estuviste haciendo, Franco?
No me acuerdo, qué se yo… hice un par de capítulos para Mar de Fondo, unos sketchs… Después hice lo de Garúa (cortometraje del director Gabriel Corrado, en el que Franco actúa), hice dos cosas con la mujer de Rodrigo (De la Serna), hice Chile 672 (película de Franco Verdoia y Pablo Bardauil estrenada en 2006)… esas cosas como actor. Y no, bien, qué se yo, bien.

Supongo que hubo un cambio en tu vida para moverte en distintos lugares, la gente te empezó a reconocer como El Chiqui, ¿te pasó eso?
Sí, pasó mucho eso. Pasaron cosas muy graciosas a partir de la serie…

¿Por ejemplo?
No sé, qué se yo, salís un día a la noche, te encontrás con tus amigos, y de repente te encontrás con un grupo de pibes que te identifican con la serie y te llevan al mejor lugar, te presentan unas minas y te dan de todo… sí…
Vuelve, se acuerda, le brillan los ojos, dice dos o tres cosas más impublicables, tocamos el tema de su internación, nos dice que es en plural: internaciones, de los momentos en que estuvo mal, de los otros que estuvo bien y filmó cosas como estas: http://www.youtube.com/watch?v=3qz8AOjrjf0, es decir, de su vida con el pesado traje de Franco Tirri y las alegrías, las miserias, los peligros y el destino de haber sido El Chiqui alguna vez.
Franco Tirri pide que sigamos la charla otro día.

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