Ricardo es convencido por su prima para instalarse en una casa abandonada y evitar que la misma sea tomada. Invita a compartir su estadia a su viejo amigo de escuela, el "Pollo" a los que se suman Walter y el Chiquidos personajes que conoce circunstancialmente. Estos tres marginales le brindarán experiencias nuevas e irresistibles. Esta es la historia de la iniciación de Ricardo en un mundo totalmente desconocido por él plagado de drogas, abusos y delitos.
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sábado, 3 de agosto de 2013

Axel Krygier - Final/Okupas

El tema usado como cortina para la introducción de la serie Okupas, fue compuesto por Axel Krygier, quien luego lo tituló "Final" y lo utilizó como banda de sonido para "Secreto y Malibú" en 2004

Okupas

martes, 22 de enero de 2013

Acá caiste con gente buena

- Che gordo veni que hay un pibe acá, amigo del Pollo
- ¿De quién? 
- Del Pollo, del gallinero. 


- Hola, ¿Qué tal? 
- Sentate vieja, que acá no hacen falta modales eh, acá caiste con gente buena loco, no te persigas. 
- ¿Asi qué sos un amigo del Pollo vos? 
- Si, del colegio que nos conocemos. 
- Qué mal gusto que tiene el Pollo para elegir amigos ¿Eh?. 
- No Gordo no bardees, no te persigas loco, esta bardeando nomás el chabón.

domingo, 20 de enero de 2013

Dos actores entre la realidad y la ficción

Nota - 25 noviembre 2000

O son muy buenos actores o se interpretan bien a sí mismos en ese retrato de la marginalidad que presenta el programa de TV "Okupas", una historia verídica tanto por los hechos en los que se inspira como por la forma de llevarlos a la pantalla, con una estética más cercana al cine y hablada en un lenguaje directo para el caso, sin atenuantes.


Esa fue la hipótesis inicial de buena parte de los televidentes ante el trabajo de los actores que forman parte de este hallazgo de la TV argentina y en el canal estatal, un programa que todos los miércoles, a las 23, entrega a la pantalla una porción de realidad en el formato de ficción.
De la banda de los cuatro personajes que ocupan esa casa vieja del barrio de Congreso, La Nación entrevistó a los dos protagonistas, el actor Rodrigo de la Serna y el debutante Diego Alonso Gómez, dos candidatos a quedar encasillados en el futuro por sus buenas interpretaciones de Ricardo y El Pollo.
En "Okupas", Ricardo (Rodrigo de la Serna) deja las comodidades de la casa de su abuela ante la propuesta de su prima de cuidar -a cambio de algo de plata y para él, de libertad- un caserón siempre habitado por gente sin techo, y que ahora vuelven a ocupar él y sus amigos. Dejó de estudiar medicina, no sabe muy bien qué hacer, aunque sí siente el deseo irrefrenable de querer probar todo aquello que, antes, el control y la corrección le impedían.

De heladerías y de castings

El Pollo (Diego Alonso Gómez), más familiarizado con la marginalidad, lo protege como si fuera su hermano menor. Pero El Pollo pasa de todo. Dejó las drogas, también la casa de su mamá, y en su deambular abandonó también un lugar que compartía con otras personas en un departamento del Docke (las viviendas del Fonavi, en Dock Sud) para irse a la "nueva casa" de Ricardo y sus amigos, Chiqui, de profesiones varias (Franco Tirri), y Walter, paseador de perros (Ariel Staltari). Diego llega a la casa de Rodrigo, en Villa del Parque, con Chuninga, una perra negra que apenas salta del auto se instala en medio de la entrevista. Enmarcada en una piel bien morena, Diego -como El Pollo en la ficción- clava su mirada como una estocada insensible; su voz cascada le da más aspereza a ese carácter seco, serio pero no acartonado. Son las cinco de la tarde y Rodrigo (casado con la actriz Erica Rivas y papá reciente) lo recibe con un mate, medio dormido. Es que ambos terminaron de grabar "Okupas" a las ocho de la mañana.
Cuando se bajan de la ficción, la relación entre Rodrigo y Diego se invierte. El Pollo -como ya lo llaman por la calle a Diego Alonso Gómez, que acaba de debutar como actor a los 28 años- siente un gran respeto ante la experiencia de su compañero de trabajo. Es que Rodrigo de la Serna, de 24, si bien se encuentra ante su primer protagónico, ya es una cara conocida de la TV por sus participaciones en "Naranja y media", "Campeones", "Calientes" y en esa otra perla de la TV que fue "Son o se hacen".
Una de las premisas del director de "Okupas", el joven Bruno Stagnaro, fue convocar a caras no muy conocidas, y hasta expresó su predilección por personas que se interpretaran a sí mismas en esa ficción marginal a la que iban a darle forma. "Yo creo que tiene que ver con esa tendencia que se está dando en el cine y en la TV de mostrar las cosas tal cual son, sin disfrazarlas -explica Rodrigo-. De todos modos, me hizo muy bien saber que Bruno pensó en mí para este personaje, que es muy rico desde la interpretación, que es serio, grave. Ya estaba acostumbrado a hacer personajes más en j..., cómicos." Diego agrega: "Es un programa raro de ver, que te cuenta una historia que puede estar sucediendo en la esquina de tu casa. Creo que no se hubiera podido armar este proyecto con un grupo de actores conocidos. Filmar en la calle es muy complicado, incluso ya se nos hace difícil con Rodrigo, porque en medio de una escena la gente lo saluda o lo para para decirle cosas..." "Esperá un programa más y vas a ver cómo te saludan a vos...", le responde Rodrigo.
El descubrimiento de El Pollo llegó a través de un casting "durísimo", según él recuerda, al que se presentaron "trescientas, cuatrocientas, no sé cuántas personas. Y cuando quedamos dos, estuvimos casi un mes haciendo prueba de cámaras". El otro en cuestión era Jorge Sesán, el rubio de "Pizza, birra, faso", que se va a integrar al programa en los próximos capítulos.
"Así que ahora estamos todos contentos. Pero era dificilísimo, porque Rodrigo y los otros dos actores tenían que probar cada escena conmigo y con Jorge. Y nosotros sabíamos que uno de los dos iba a quedar afuera."
Para poder hacer "Okupas", Diego Alonso Gómez dejó parte de su trabajo en las dos heladerías que posee en Ramos Mejía. "Pero igual yo soy el que levanta las persianas todas las mañanas, el que saca los bancos a la vereda, prepara los helados... Atiendo y todo. Lo bueno del trabajo de heladero, que dura siete meses al año, es que me deja tiempo para poder estudiar cine (en la escuela de Eliseo Subiela) y de filmar cortos. Incluso, ya filmé con un amigo un largometraje, "Natural". A veces, también trabajo como técnico electrónico. Pero como actor nunca lo había hecho."
Rodrigo de la Serna sabe ya en qué devienen las tiras de televisión después de un tiempo de estar en pantalla. Que se estiran hasta la eternidad, en cuyo transcurso todo es posible, hasta las historias más inverosímiles. "Justamente, lo que también me interesó de la propuesta de "Okupas" fue su duración: sólo once capítulos y listo, que no iba a ser estirado ni tendríamos que apelar a otros recursos para hacer la historia más atractiva. La historia de "Okupas" ya está escrita desde el comienzo."

La escuela de la calle

Amante del cine, Diego rescata el tratamiento cinematográfico que se realiza sobre "Okupas". "Generalmente, todo en TV se resuelve con un plano, contraplano y a la bolsa. En "Okupas", como el equipo está formado por gente de cine, cada escena no se termina en un planito corto. Stagnaro está en todos los detalles, lo cual es también agotador. Al principio, yo pensaba que hacer una pasada caminando iba a ser muy fácil, pero no; hacemos diez pasadas, porque toda la imagen está muy trabajada."
Los escenarios que más frecuentan los personajes de "Okupas" son el frente de la casa en Congreso, los interiores de una casona en San Fernando y en las torres del Docke y, por supuesto, la calle. "También probamos una manera de filmar: a veces, desde una camioneta nos dejaban en una esquina, ellos se iban, al rato nos llamaban por teléfono y nos decían: "En cinco minutos pasamos, estén listos". Y pasaban con la cámara y registraban la situación sin que nadie, en la calle, percibiera que nos estaban filmando", cuenta Diego.
Antes de eso, para que los actores comenzaran a conectarse con el ambiente de sus personajes, Bruno Stagnaro propuso unos ensayos bastante particulares. "Salíamos a pedir monedas en la esquina de Corrientes y Uruguay, en donde hay tres bancos -cuenta Rodrigo de la Serna-. Una vez vino la policía, porque teníamos una cara de delincuentes... Es curioso, cuando pedís en la calle nadie te mira mucho a los ojos. Pero un tipo me preguntó: "¿Vos no sos de la televisión?" Y yo le dije: "La p..., ¿de qué televisión me hablás? ¿Tenés o no tenés una moneda?" Un flaco llegó a darme una de un peso... tal vez se sentiría muy culpable por algo."
Lorena García

La prueba del rating

Desde que impulsó su nuevo perfil, el Canal 7 no sólo comenzó a generar rating desde su pantalla, sino que también creó dos nuevos productos que, además de obtener buenos números a la hora del encendido, ya entraron en esa curiosa e inestable categoría de "programa de culto". Si el novedoso "Todo x 2 pesos" vivió sus semanas de gloria (hace tres meses), cuando se erigió como el programa más visto del canal estatal, hoy le toca el turno a "Okupas", también producido por Ideas del Sur, de Marcelo Tinelli, que hace quince días alcanzó los 5 puntos (el miércoles último hizo unos nada despreciables 4 puntos).
Este programa que dirige Bruno Stagnaro el próximo miércoles entregará su capítulo sexto. Pero la curva ascendente del rating parece ser inversamente proporcional al desenlace que tendrán las vidas de los personajes de "Okupas". Hace quince días, el programa comenzó a internarse en los infiernos, precisamente desde el capítulo "Mascapito" (juego de palabras que en una escena del programa parte de la referencia a "el más capo", y desde su diminutivo alude en lenguaje vulgar a lo sexual. "Y, sí... el programa te deja mal. Y mi personaje va a empezar a transitar estas cosas... Sí, va a ser triste", admite De la Serna. En esa emisión, el personaje de Ricardo estuvo a punto de ser violado por un grupo de marginales, tras lo cual El Pollo resultó herido. Esa escena se filmó en el llamado Docke, de Avellaneda, con una crudeza en la imagen, física y verbal, pocas veces presente en la TV argentina. "Para esa escena que en pantalla dura unos cinco minutos estuvimos tres días trabajando. Fue muy difícil conseguir ese clima", cuenta De la Serna.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Los cuatro fantásticos

"Nuestro secreto es que somos tipos creíbles"


Durante el 2000, Okupas se convirtió en un programa de culto. Ganó tres premios Martín Fierro, y esta temporada Canal 7 decidió reponerlo. ¿Resultado? El rating se duplicó: con siete puntos, es lo más visto de la emisora estatal. Aquí, los protagonistas cuentan cómo fue participar de la apuesta más arriesgada de la televisión argentina.


Ricardo, el Pollo, Walter y el Chiqui son un póquer de desgracias, cuatro excluidos, cuatro desheredados sin rumbo en una ciudad que puede devorarlos en cada esquina. Son un puñado de fieras sueltas a la espera de que un puazo o una bala policial los arran que del mundo. Son cuatro desengañados. Son cuatro okupas. 
Rodrigo de la Serna, Diego Alonso, Ariel Staltari y Franco Tirri son, en cambio, los cuatro actores que le pusieron la piel y el alma a los desdichados que imaginó Bruno Stagnaro, guionista, director y padre de la criatura. Todos, personas y personajes, son parte de un mismo fenómeno: Okupas… o cuando la televisión se pone feroz.

Fue el lunes 7 de mayo cuando la industria de la tevé le dio al proyecto su mejor bienvenida otorgándole tres Martín Fierro: Diego Alonso se consagró como la revelación de la pantalla chica en el 2000. Bruno Stagnaro fue considerado por Aptra como el mejor director. Y Okupas obtuvo la estatuilla en el rubro programa unitario. Es el resultado de una buena idea, bien hecha. Nada más simple. Ni más lógico.

Tirri:
-La noche de los Martín Fierro estaba ahí arriba recibiendo la estatuilla, mirando cómo todos comían, y crucé la mirada con la de Susana Giménez. ¿Entendés de lo que estoy hablando? Yo arriba, ella abajo, y mirándome… algo estaba patas para arriba.


-Canal 7 repuso el ciclo y está midiendo el doble que en la puesta original. 
Staltari: -Hay mucha gente que no lo pudo ver el año pasado y escuchó que estaba bueno, entonces aprovecha ahora. El último marcó algo de siete puntos y medio...
De la Serna: -¡Eh...! ¿De verdad? No sabía.
Tirri: -Debe ser por los Martín Fierro...
De la Serna: -Nosotros trabajamos muy duro en esto. Está bueno que tenga tanta llegada.
Tirri: -Es una consecuencia de lo que produjimos. Cuando Bruno nos dio a leer los guiones nos dimos cuenta de que estábamos frente a una obra de arte. Después se dio una combinación muy especial entre todo el equipo. Y el mérito del casting, que fue importantísimo.
Alonso: -El que lo vio la temporada anterior lo quiere volver a ver…

-¿Qué tan lejos está cada uno de su personaje?

Rodrigo: -Ricardo era un chico aburrido, de clase media, que no tenía los conocimientos que él creía necesitar y entonces salió a buscarlos. Yo ni tengo la ignorancia que tenía Ricardo ni me tiraría a la pileta de una manera tan arriesgada como lo hace este chico.
Staltari: -Bueno, Walter tiene mi cuerpo, pero mi diferencia está en sus actitudes. Quizá soy como él, un pibe de barrio, pero su filosofía no va conmigo porque es pedante, soberbio...
De la Serna: -¡Ejem...! (risas)
Staltari: -En serio… soy todo lo contrario. Una coincidencia podría ser que Walter canalizaba todo por la música y yo soy músico. Toco la batería. Con el grupo estamos por grabar un disco.
Tirri: -El Chiqui es mucho más bueno que yo. En realidad creo que en el último capítulo lo matan para que sea canonizado en el Vaticano: San Chiqui. Es también más ingenuo. La historia de vida del Chiqui tampoco tiene que ver con la mía, porque es huérfano, criado en una parroquia, medio mendigo. Yo, en cambio, soy un bacán. Si tuviera que sobrevivir como el Chiqui, moriría a los dos o tres días.
Alonso: -Bueno, yo llego tarde a todos lados, me tiran de los h… en todos lados... el Pollo no es así. El Pollo es un tipo duro.
-Alguna vez dijiste que conocías de cerca el submundo...
Alonso: -…Como lo conocés vos, como lo puede conocer cualquiera… ¿Fuiste a la cancha alguna vez?
-Sí.
Alonso: -¿Y no sentiste olor a porro?
-Sí.
Alonso: -Bueno, yo también. Tengo la vida de cualquiera. Bueno… como la de cualquiera, no. Franco, acabamos de saber, es un bacán.


-La fiereza en la mirada del Pollo fue una de las claves del éxito de tu personaje. ¿Cómo la compusiste?
Alonso:
-Espejo, mucho espejo. Desde chiquito que me pongo enfrente y saco gestos, miradas... Cuando llegué al casting y lo vi a Rodrigo, casi me c… encima. Tenía que laburar con él, que lo había visto mil veces, que todo lo que había hecho me encantaba… Pensá que los otros tres son actores y yo de teatro nada. Yo estudié dirección de cine.


-¿Cómo hacer ficción sumergiéndose en la realidad más cruda?
Staltari:
-Como experiencia, fue extraordinaria. Pensá que una forma de ensayar era salir a pedir monedas por la calle.
De la Serna: -Una vez grabamos una escena con armas donde yo salía corriendo. En la carrera pasé por al lado de un patrullero… un patrullero de verdad, con policías de verdad que estaban de guardia. Nadie había avisado en la comisaría que íbamos a estar rodando, y cuando los canas me vieron casi me dan la voz de alto. Por suerte en seguida vieron las cámaras, que si no…
Alonso: -Eramos creíbles. En realidad, si nos mirás bien, nosotros cuatro podríamos ser amigos del barrio de toda la vida.

Alejandro Seselovsky | Fotos: Jorge Luengo | Nota: Revista Gente

jueves, 5 de abril de 2012

Okupas


Ricardo, un muchacho de clase media, es convencido por su prima para instalarse en una casa abandonada y evitar que la misma sea tomada. Invita a compartir su estadia a su viejo amigo de escuela, el "Pollo" a los que se suman Walter y el “Chiqui” dos personajes que conoce circunstancialmente. Estos tres marginales le brindarán experiencias nuevas e irresistibles. Esta es la historia de la iniciación de Ricardo en un mundo totalmente desconocido por él plagado de drogas, abusos y delitos.

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